Desde hoy, Mendoza se sumerge en un cambio climático progresivo marcado por un descenso gradual de la temperatura y una mayor presencia de precipitaciones. Este fenómeno, considerado un antecesor del otoño, está siendo observado en diversas regiones de la provincia. Según los datos del Servicio Meteorológico Nacional, la temperatura máxima promedio disminuye de los 25 a 23 grados centígrados, mientras que las mínimas bajan de 17 a 16 grados centígrados. Estas variaciones se traducen en un ambiente más fresco y menos caluroso, con un aumento en la humedad relativa que favorece la formación de nubes.
El pronóstico indica que los días próximos presentarán una combinación de condiciones atmosféricas variadas. En algunos sectores, como el sur de Mendoza, se esperan lluvias ligeras durante el día, mientras que en el norte se mantendrá mayormente nublado con posibilidades de tormentas nocturnas. Este patrón climático se debe a la interacción entre el frente polar y el sistema de aire cálido que se desplaza desde el sur. Según el Centro Nacional de Prevención de Desastres, el riesgo de granizo en la zona no es significativo en este momento, pero se recomienda a los agricultores y actividades en el campo prepararse para posibles lluvias puntuales.
La preparación para las condiciones climáticas cambiantes es crucial para la región. En el ámbito agrícola, el descenso de la temperatura y la presencia de lluvias pueden beneficiar a cultivos como la uva y las uvas de mesa, especialmente en el valle del Río Mendoza. Por otro lado, los sistemas productivos de la zona norte de la provincia podrían enfrentar riesgos por la posibilidad de lluvias intensas en las primeras horas de la mañana. Los agricultores están tomando medidas para proteger sus cultivos, como la instalación de cubiertas plásticas y la optimización de sistemas de drenaje.
Los especialistas del Servicio Meteorológico Nacional destacan que el cambio climático que se observa en Mendoza no es un fenómeno aislado, sino parte de una tendencia global de transición estacional. Este descenso en temperatura y aumento en la actividad precipitatoria es un indicador de la influencia de las corrientes atmosféricas más frías que se están desarrollando en el sur del continente. Además, el aumento de las precipitaciones en los meses de octubre y noviembre es común en esta región, lo que podría indicar un ciclo natural de la estación.
El gobierno provincial ha activado alertas de nivel 2 para la zona norte de la provincia, donde se prevé la posibilidad de lluvias intensas entre las 20 y las 22 horas. Estas alertas son importantes para la seguridad de la población, especialmente en zonas rurales y en áreas con riesgo de inundaciones. Los habitantes deben estar atentos a las indicaciones de los servicios meteorológicos y evitar actividades al aire libre en las horas más vulnerables.
El próximo viernes, se espera un aumento en la actividad nublosa, con posibles lluvias aisladas que podrían afectar el transporte y