En un entrevista marcada por su honestidad y profundidad, Débora D’Amato, reconocida periodista y autora de numerosas obras, reveló con claridad su experiencia como madre monoparental. Según su propia palabra, no eligió ser madre soltera: 'No lo elegí'. Esta declaración no es solo una confesión personal, sino un llamado a reevaluar las normas sociales y culturales que rodean la maternidad monoparental. La periodista, de 45 años, aborda temas que, hasta ahora, han sido marginales en el discurso público.
D’Amato se ha convertido en una figura clave en la discusión sobre la maternidad monoparental, especialmente en contextos donde las mujeres enfrentan dificultades médicas y sociales. En su conversación con el medio, destacó cómo la sociedad a menudo presenta un estigma negativo hacia las mujeres que deciden ser madres solas, sin un compañero. Esta perspectiva, que abarca tanto el ámbito personal como el colectivo, es relevante en una sociedad que, a menudo, prioriza el matrimonio y la familia tradicional.
La periodista explicó que su decisión no surgió de una necesidad urgente, sino de una reflexión cuidadosa sobre las consecuencias sociales y personales. Aunque el tema es complejo, D’Amato enfatizó que la elección de ser madre soltera a los 45 años no es un fracaso, sino una decisión consciente que requiere apoyo y comprensión. Según su narrativa, el desafío principal no es el físico, sino la social y emocional, que incluye la falta de apoyo institucional y la presión para conformarse con modelos tradicionales.
La entrevista, realizada en un contexto donde el tema de la maternidad monoparental sigue siendo un tema tabú, reveló cómo D’Amato enfrenta un miedo interno que, en su opinión, es común entre las mujeres que deciden ser madres solas. D’Amato señaló que el miedo a la soledad no es un tema que se puede ignorar, pero que, a veces, se confunde con la soledad que se tiene por elección. Su frase 'Vencí 800 prejuicios y el miedo a la soledad para ser madre soltera a los 45' ha generado un impacto significativo en las mujeres que enfrentan esta situación.
Esta declaración, que se ha vuelto un referente en el ámbito periodístico, destaca la importancia de una conversación abierta sobre las realidades de las madres solas. D’Amato no solo habla de su propia experiencia, sino que también invita a la sociedad a reflexionar sobre cómo los prejuicios sociales afectan la toma de decisiones en la vida familiar. Su mensaje es claro: la maternidad monoparental no es un error, sino una elección que requiere reconocimiento y apoyo.
La situación de D’Amato también pone de manifiesto el desafío que enfrentan las mujeres en Argentina, donde las normas sociales y culturales sobre la familia y la crianza siguen siendo muy rigidas. Según datos recientes, el 60% de