La casa ecológica de Germán Martitegui en el Delta: vida sin electricidad y materiales 100% naturales

El chef argentino Germán Martitegui ha creado un refugio único en el Delta del Tigre, lejos de las zonas urbanas y las exigencias de un estilo de vida acelerado. Su residencia, construida sobre una isla, funciona como un espacio de descanso y renacimiento después de semanas de trabajo intenso en MaterChef y en sus locales gastronómicos. La casa no es un proyecto turístico ni una vivienda permanente, sino una herramienta para recargar energías y regresar con mayor claridad a su labor creativa.

La estructura de la casa se basa en materiales 100% naturales, como madera, piedra y vegetación local, lo que garantiza un contacto directo con la naturaleza y reduce el impacto ambiental. Sin electricidad, los espacios están diseñados para funcionar con energía renovable, como el viento y la energía solar, pero incluso en la versión más sencilla, no hay conexión a la red eléctrica. El sistema de agua se sostiene con una balsa de madera que recoge la lluvia y un sistema de desagüe natural, evitando el uso de tuberías metálicas.

Según fuentes cercanas, Martitegui elige el Delta por su tranquilidad y la proximidad a ríos y lagos, donde puede observar la vida del entorno. El espacio está completamente desconectado de las redes sociales y las pantallas, lo que permite a los habitantes desconectar de la hiperconectividad y recuperar el equilibrio emocional y físico. En la casa, los días se estructuran alrededor de actividades como la recolección de agua, la elaboración de alimentos con ingredientes locales, y el mantenimiento de la estructura natural.

El concepto de 'vida sin electricidad' no es solo una elección práctica, sino una decisión filosófica. Martitegui ha explicado que el objetivo es crear un espacio donde la vida cotidiana se vincule con la naturaleza, permitiendo a las personas experimentar el ritmo natural de los ciclos del planeta. En la casa, la energía se genera a través de una pequeña turbina eólica y un sistema de almacenamiento de agua, pero no hay conexión a la red eléctrica. Este enfoque no solo reduce el consumo, sino que también fomenta una mayor conciencia sobre el uso responsable de los recursos naturales.

La experiencia en el Delta es un ejemplo de cómo el turismo ecológico puede ser una alternativa a la vida urbana. Muchos visitantes de la región, incluidos amigos y colaboradores, acuden a la isla para observar cómo Martitegui vive y cómo su estilo de vida afecta a la región. Sin embargo, Martitegui asegura que la casa no es un lugar para turismo, sino un espacio personal para recuperar el equilibrio.

El proyecto también responde a una mayor conciencia sobre la sostenibilidad y la necesidad de vivir en armonía con el entorno. Los materiales utilizados en la construcción, como la madera de la zona, son seleccionados para que se adapten a las condiciones locales, lo que ayuda a reducir el impacto ambiental.

En palabras de Martitegui, 'La vida sin electricidad no es un a

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