La Iglesia de Jesucristo de los Santos de último Día (LDS) ha desarrollado una presencia sólida en Canadá, marcada por la creación de un nuevo «Área Canadá» dentro de su estructura organizacional. Según una entrevista con el presidente del Área Canadá, el antiguo residente de Montana Vern P. Stanfill, este cambio busca fomentar una colaboración más estrecha con el país, destacando su compromiso como ciudadanos buenos. «Podemos contribuir... podemos ser buenos ciudadanos si ustedes lo desean», resaltó Stanfill, quien fue nombrado por la dirección central en Salt Lake City en abril del año en curso. El área ya incluye a las 10 provincias y tres territorios canadienses, dejando atrás la división anterior entre tres áreas de Norteamérica (Central, Nordeste y Oeste).
La situación en Canadá presenta un desafío para la integración de la Iglesia en el contexto del Consejo Canadiense de Iglesias, que exige que todas las congregaciones sean trinitarias. El presidente del Consejo, Pastor Peter Noteboom, señaló que la Iglesia no podrá unirse hasta que «se convierta en trinitaria», un requisito clave que se relaciona con la doctrina de la Trinidad. Este punto genera tensiones teológicas importantes, ya que la Iglesia LDS sigue manteniendo una interpretación propia sobre la naturaleza divina del Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.
En el ámbito internacional, la Iglesia ha estado ampliando su presencia en Asia y América Latina, como se evidencia con el inicio de la dedicación del Templo de Alabang en Filipinas, realizado por el presidente de la Quórum de los Doce Apóstoles, David A. Bednar. En este evento, el presidente destacó que «en un mundo cada vez más confuso, podemos encontrar luz y dirección en la casa del Señor».
El proceso de crecimiento teológico en Canadá también incluye debates sobre la experiencia espiritual en el templo, un tema abordado en artículos como «Cuando no sientes el Espíritu en el Templo». Muchos miembros reportan que sus experiencias son más quietas, o incluso ausentes, frente a lo que otros consideran como manifestaciones intensas. Este fenómeno no es un fallo, sino una diversidad natural de cómo la obra del Espíritu Santo se manifiesta. Según el líder teológico, el Espíritu puede ser «como el alzamiento del sol, en lugar de la apertura repentina de una luz».
La Iglesia de los Santos de último Día sigue enfrentando desafíos en su adaptación a contextos diversos, desde la expansión en Canadá hasta la interpretación de experiencias espirituales individuales. Estos procesos son cruciales para el desarrollo continuo de la institución y su relevancia en comunidades internacionales.